Para las personas con las que trabaja Cruz Roja, las situaciones de dificultad no arrancan con la crisis, sino que ésta las ha acentuado. Los efectos de la crisis económica en la población inmigrante empezaron a observarse a finales de 2008, coincidiendo con el periodo en el que nuestro mercado de trabajo era incapaz de absorber los nuevos activos que demandaban su entrada en él.
La tasa de paro ha alcanzado una cota histórica en la población inmigrante, situándose en un 31% frente al 20% de paro en el conjunto de la población, poniéndose de manifiesto la importante brecha entre población inmigrante y autóctona (que alcanzó su máximo en 2009).
Hay que tener en cuenta que las personas inmigrantes trabajaban principalmente en el sector servicios (un 63,2%), seguido de laconstrucción (15,85%), sectores donde más fuertemente ha golpeado la crisis. Y si observamos con mayor detalle las ocupaciones donde más empleo se ha destruido, han sido las no cualificadas, las de menor antigüedad laboral y las de mayor temporalidad, es decir aquellas en las que se concentra más población inmigrante.
¿Qué consecuencias puede tener el desempleo en estas personas?
Este desempleo en las personas inmigrantes lleva a situaciones de mayor vulnerabilidad por varias razones:
* Las escasas fuentes de ingresos alternativas a la renta salarial.
* Una capacidad de ahorro reducida por la necesidad de envío de remesas al país de origen.
* La probabilidad de que todos los miembros de la unidad familiar se encuentren en desempleo.
* Limitaciones en el apoyo económico que su red social puede ofrecerle.
* La escasa antigüedad de cotizaciones que limita tanto las indemnizaciones por despido como las prestaciones por desempleo.
* Una biografía laboral inmadura que limita la adaptabilidad a los cambios del mercado de trabajo normalizado.
* Un menor conocimiento de recursos empleo y autoempleo, etc.
¿Constata Cruz Roja desde sus equipos de empleo esta situación?
Los equipos de empleo de Cruz Roja han constatado esta mayor vulnerabilidad en la que se encuentran las personas inmigrantes, manifestada a través de:
* Empeoramiento de la situación económica de las familias y aumento del endeudamiento.
* Incremento de casos donde todos los miembros de la unidad familiar se encuentran en desempleo.
* Incremento de mujeres demandantes de empleo sometidas a mucha presión al pasar a ser la única vía de sostenimiento de la economía familiar.
* Retorno de participantes que ya funcionaban de manera autónoma, a los servicios de empleo, pidiendo de nuevo asesoramiento y acompañamiento en la búsqueda de empleo.
* Nuevas peticiones de participantes para trabajar en el servicio doméstico interno.
* Desmotivación, problemas de autoestima, e incluso de salud, según pasa el tiempo y las perspectivas de encontrar un empleo no se vislumbran.
* Descenso de ofertas de empleo y de peor calidad con una mayor exigencia en los requerimientos empresariales de mano de obra, siendo además frecuente la discriminación por origen de una manera explícita en los procesos de selección.
* Incremento en la competencia por empleos que hasta ahora ocupaban mayoritariamente las personas inmigrantes como es la agricultura y hostelería.
* Aumento del trabajo en la economía sumergida (con la perdida de derechos que ello conlleva).
Incremento de consultas jurídicas y laborales sobre despidos improcedentes, cálculo de finiquitos, derechos laborales, etc.
¿Cuáles son las principales barreras para las personas migrantes a la hora de buscar trabajo?
* Evidencia un aumento de discriminación por origen en la contratación.
* Estereotipos sociales negativos asociados a determinadas nacionalidades.
* Reducción de oferta formativa y rigidez en requisitos de acceso (la falta de homologación de títulos obtenidos en el extranjero dificulta a las personas inmigrantes acceder a determinadas acciones formativas).
* Experiencia laboral no acreditable (por proceder del país de origen o del trabajo en la economía sumergida)
* Menor capital relacional para acceder al empleo (se dispone de menos contactos).
* Dificultades administrativas para renovar la documentación.
* Dificultades con el idioma.
* Desconocimiento, en algunos casos, del uso de las Nuevas Tecnologías como herramienta para la búsqueda de empleo.
* Hábitos laborales desajustados en relación a las demandas empresariales.
* Se agotan las prestaciones que reciben y las redes de apoyo que pueden sostener, lo que lleva a un modo de vida precario que dificulta todavía más el acceso al empleo.
¿Cómo ha aumentado Cruz Roja sus servicios de información y orientación?
En los cuatro últimos años se ha pasado de atender 18.822 personas en proyectos de medidas específicas (fundamentalmente de orientación e información) a 33.673, es decir, un 85% más; prácticamente se ha duplicado la demanda", nos explican. En el conjunto del Plan de Empleo de Cruz Roja, se ha pasado de 45.000 participantes en 2.007 a 65.000 en 2.010.
El contenido de la información solicitada, ha cambiado en algunos aspectos, y sobre todo ha cambiado el perfil de las personas que llega. Antes del estallido de la crisis las personas que llegaban estaban en muchos casos en situación irregular, y buscaban información de recursos para normalizar su situación, mientras que ahora llegan personas ya regularizadas que tras años de experiencia en nuestro país, de nuevo están desempleadas y necesitan formarse y reciclarse hacia sectores con más demanda.
¿Qué servicios de empleo ofrece Cruz Roja?
Desde los Servicios Integrados de Empleo de Cruz Roja, se parte siempre de un diagnóstico en el que se tienen en cuenta las causas que sitúan a las personas en situación de vulnerabilidad. Así, se detecta que muchas de las barreras dependen de las personas, mientras otras muchas están más relacionadas con el entorno. Con este diagnóstico, y tras conocer también las capacidades y los intereses de cada persona, así como las potencialidades que tienen en el mercado de trabajo, se establece una estrategia de intervención en dos áreas paralelas y complementarias:
El trabajo directo con las personas a través del establecimiento de itinerarios personalizados de inserción (que incluyen medidas de información y orientación laboral, formación en competencias transversales, capacitación profesional, intermediación laboral, etc.)
El desarrollo de acciones con el entorno que contribuyen a minimizar los elementos exógenos que frenan la inclusión social para eliminación de barreras producidas por prejuicios y estereotipos sociales, y promocionando mercados de trabajo inclusivos caracterizados por la igualdad del trato.
Qué competencias deben reforzar las personas migrantes?
Las competencias profesionales no están vinculadas a un determinado origen, por tanto, las personas migrantes, por el hecho de venir de un lugar u otro, no poseen o carecen de determinadas competencias. Lo que sí es una realidad es que el mercado de trabajo y el empresariado demandan cada vez más una serie de competencias que poseen muchas personas en diferentes ámbitos de su vida, y que a través del aprendizaje se puede trasladar al desempeño de la mayoría de puestos de trabajo. Por ello, desde los Servicios Integrados de Empleo se trabaja específicamente el refuerzo de determinadas competencias transversales, como son las siguientes:
* Responsabilidad
* Iniciativa
* Capacidad de aprendizaje
* Confianza
* Flexibilidad
* Negociación
* Comunicación
* Gestión del tiempo
* Trabajo en equipo
¿Qué pueden aportar las personas inmigrantes al mercado de trabajo?
La plena incorporación de personas extranjeras en el mercado de trabajo, además de generar una mayor cohesión social, benefician claramente al tejido empresarial en términos de crecimiento y desarrollo.
* La incorporación de estas personas a la empresa fortalece la diversidad del capital humano de las plantillas en aspectos como la creatividad e innovación, las relaciones humanas, nuevos valores, la motivación en la empresa¿
* Las personas inmigrantes están altamente motivadas para trabajar y tienen un importante afán de superación personal.
* La incorporación de personas extranjeras en las empresas facilita la introducción de nuevos mercados potenciales.
* La incorporación al mercado de trabajo de las personas en dificultad minimiza las bolsas de pobreza, y consecuentemente se reducen los costes en prestaciones sociales que son soportados en mayor medida por las empresas a través del sistema fiscal y de la Seguridad Social.
* Una mayor tasa de empleo supone más recursos para las familias, y por tanto mayor consumo de bienes y servicios, lo que beneficia directamente a las ventas de las empresas.
* La incorporación al mercado laboral de las personas en situación de exclusión aumenta la oferta agregada de fuerza de trabajo, lo que beneficia a las empresas que necesitan trabajadores para su crecimiento y expansión.
* Pero sobre todo, la integración sociolaboral de los más desfavorecidos genera, como ya se ha mencionado, una mayor cohesión social, y en definitiva un mayor desarrollo económico del que fundamentalmente se beneficia el tejido empresarial.
Y tú, ¿qué puedes hacer?
* ¡Comparte conocimiento! Ayuda a personas de tu entorno a ampliar sus herramientas de cara a acceder al mercado laboral
* Dirígete a la sede de Cruz Roja más cercana a tu ciudad y colabora con su Plan de Empleo