martes 12 de julio de 2011

La Asociación de Solidaridad con Trabajadores Inmigrantes ASTI apoya a las personas con deseos de arraigarse y desarrollar en España


ASTI lleva 25 años atendiendo a personas migrantes en Majadahonda. Lola Bermúdez, su directora, nos cuenta cómo ha evolucionado el proyecto y cómo han cambiado las necesidades de los usuarios y usuarias en este tiempo

La Asociación de Solidaridad con Trabajadores Inmigrantes (ASTI), dependiente de la Delegación de Migraciones de Madrid, trabaja desde 1985 para facilitar recursos a las personas migrantes. Cada día, de lunes a domingo, decenas de personas se acercan a su centro de Majadahonda para acceder a servicios de formación, asesoría, orientación al empleo... Y para recibir apoyo personalizado, escuchar y ser escuchadas. "Aquí todo el mundo se siente en familia", explica Lola Bermúdez, la directora del centro.

Años 80: atención a pie de calle

Lola Bermúdez se siente muy orgullosa de su centro, del cual afirma que "está muy bien valorado por sus servicios sociales". En los años 80, cuando el proyecto arrancó, se trataba de una iniciativa pionera orientada a suplir las carencias sociales que la población migrante sufría en el Estado español. "En aquellos años, no existía la cobertura sanitaria para la población migrante en situación irregular; ni el derecho al empadronamiento ni a la escolarización gratuita", recuerda. "La mayoría de nuestros usuarios eran hombres marroquíes que vivían en la zona de chabolas que existía en las afueras de Majadahonda", afirma. Así, los principales servicios de ASTI eran: atención médica, buscar escolarización para los más pequeños y el programa de erradicación del chabolismo junto a la Comunidad de Madrid y varios Ayuntamientos de la zona.

"Más tarde, a principios de los 90, empezó a llegar a Majadahonda población femenina marroquí, peruana, filipina y caboverdiana. Durante estos primeros años, nuestros servicios eran más bien asistenciales y a pie de calle", afirma la directora. Con la llegada de la escolarización obligatoria, ASTI abrió el local donde ahora se encuentra (en Santa Ana, 20) y pudo diversificar su oferta.

El centro hoy

Hoy, el centro de ASTI en Majadahonda ofrece: bolsa de empleo, apoyo escolar al alumnado de primaria y secundaria, alfabetización, clases de español, atención a madres gestantes y a sus bebés, asesoría jurídica, talleres de corte y confección, y formación para la obtención del graduado escolar y formación en educación secundaria, entre otros servicios. 

El centro cuenta con un alto porcentaje de mujeres procedentes de Colombia, Perú, Ecuador y Honduras. El día de más actividad es el domingo, pues en la Comunidad de Madrid hay muy pocos centros que estén abiertos ese día. Además, ASTI colabora con el Centro Hispano-Peruano, "que también oferta muchísimas actividades".

Tal y como nos cuenta Lola Bermúdez, con la llegada de la crisis ha descendido el número de personas de origen marroquí que se acercan al centro; y, sobre todo, se ha dificultado el acceso de las personas migrantes en el mercado laboral. Sin embargo, lo que no ha disminuido es la llegada de personas con ganas de formarse y progresar. "Nuestros usuarios y usuarias se acercan a nosotros para acceder a una educación y un puesto de trabajo mejor. Estos cursos le sirven para solicitar el arraigo, para tener más posibilidades de encontrar un buen empleo y algunas veces, les han cambiado la vida", afirma la directora. "Cuando una persona consigue un título y accede a un buen empleo, es un estímulo muy grande tanto para nosotros como para los otros usuarios y usuarias, que ven que es posible cambiar sus vidas", añade.

Aparte de cursos y servicios sociales, en el centro de ASTI de Majadahonda, los usuarios y usuarias encuentran un lugar familiar donde recibir atención personalizada, ser escuchados y conocer gente que está atravesando una situación similar a la suya. "Somos una red social para estas personas, y el ambiente que se respira en el centro es muy bueno", afirma la directora.

Faltan servicios y cercanía

Después de 25 años al frente del centro de ASTI en Majadahonda, Lola Bermúdez afirma que en esta ciudad actualmente existe una carencia de servicios de formación y asistencia en horarios nocturnos o postlaborales; y de otros servicios como las actividades deportivas o los campamentos gratuitos o a precios asequibles.

Y a nivel social, según la directora del centro, lo que se necesita es un espacio donde escuchar y compartir experiencias. "La población tendría que molestarse en compartir un poco de tiempo con las personas migrantes. De esta forma mejoraría muchísimo la convivencia". A pesar de eso, las personas migrantes en Majadahonda "están contentas de vivir aquí y no quieren irse", afirma.

Un servicio voluntario

El centro de ASTI en Majadahonda funciona exclusivamente gracias al trabajo de personas voluntarias. Si tú también quieres ayudarles a ofrecer a las personas migrantes servicios de utilidad, puedes:

Escribir un mail a lolaberca@hotmail.com
Llamar al 91.638.35.00

Via Migrar.org

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