domingo 13 de marzo de 2011

Miedo a las radiaciones en Japón: el número de extranjeros que se van o planean marcharse es elevado.


Un nuevo anuncio de terremoto complica aun más la situación en Japón. Acaban de anunciar 70% de posibilidades de un nuevo terremoto para el miércoles. Se espera un posible 7.0 en la escala. Desde Tokio, la situación de tranquila apariencia que se muestra en las calles esconde otra realidad. Las centrales nucleares preocupan y mucho a los ciudadanos. Aun no podemos hacer una valoración sobre cuantos extranjeros han dejado o van a dejar Japón en las últimas horas, pero a pie de calle el número de los que se van o planean marcharse es elevado.

El miedo a la radicación y las interminables réplicas han acabado con los nervios de muchos de los residentes en la capital. Austriacos, ingleses, australianos, neocelandeses... un número incontable de nacionalidades han desfilado ante nuestra cámara anunciando que se va. Que literalmente no pueden más.

Ayer cerca de las 19.00 hora local solo se hablaba en la calle de explosiones nucleares y mientras entrevistábamos a varios japoneses en las calles, de repente todos los móviles comenzaron a sonar a la vez. La habitación, una vez más, comenzó a temblar. Y es que el gobierno japonés ha puesto un sistema gratuito de alarma en los teléfonos para anunciar los próximos terremotos o replicas.

Así que el estresante balanceo que sume a la ciudad en un constante vaivén desde hace días ahora está acompañado de un previo aviso generalizado con tono de mensajito. Las lámparas una vez más sacuden sus cristales pero la diferencia es que a nadie parece ya afectarle, la gente mira de reojo pero cambia de tema y sigue con su cerveza. "Este era solo 6.4" –dice Yuko, quien ayer se vio atrapada durante varios minutos en el metro por un corte en la línea durante otro terremoto "pequeño" –como dice ella.

Esta pasividad no es real. La radiación ha ocupado el ranking número uno en las preocupaciones de los tokiotas. A 400 kilómetros de la explosión de la central nuclear los habitantes de la sofisticada superviviente al 8.9 ya no pueden contener su espíritu que hasta ahora era ordenado e inmutable. Manos que tiemblan y palabras como Hiroshima o Nagashaqui se mezclan en cada esquina de la ciudad. Ahora añaden una nueva Chernobil.

Y es que muchos están planteándose huir. Ya no solo los extranjeros sino algunos japoneses. El miedo es libre dicen. Lo cierto es que los que se han marchado, que son muchos, son principalmente europeos. Hoy las embajadas de Alemania y Francia han aconsejado a sus ciudadanos que salgan del país.

La gente no confía en los anuncios del gobierno que pretende mantener la tranquilidad en cuanto a las plantas nucleares. Ayer eran los extranjeros quienes no creían a los gobernantes, hoy son los nipones los que desconfían. "Todo bajo control" dice el gobierno, ellos como Shintaro tuercen el gesto, ya no se creen nada "hay una posibilidad de que la lluvia que se espera traiga la radiación hacia Tokio, estamos verdaderamente asustados".

Su mundo estructurado se está viniendo abajo por momentos. Para añadir más caos hace unos minutos (cerca de las 3.00 AM, hora local) el gobierno a través de Facebook y google ha hecho un anuncio en el que se informa de posibles cortes de energía en la capital mañana por la mañana durante tres horas. El caos está servido.


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