A través de la historia de Mariana, una joven costarricense, conocemos la situación de muchos estudiantes extranjeros que deciden desarrollar su carrera en España
Hace tan solo unos días, Mariana, una joven costarricense residente en Madrid, recibió la notificación deseada: por fin le concedían la residencia y el trabajo. Para conseguirlo, ha tenido que recorrer un largo camino que no ha sido fácil, pero su historia muestra que, haciendo las cosas bien y siendo persistente, se puede llegar a la meta deseada.
Todo comenzó en el 2006, cuando Mariana, ingeniera industrial y con un trabajo como Project Manager en una multinacional, comenzó a buscar becas para estudiar en España. "Siempre tuve la ilusión de estudiar fuera de Costa Rica", explica. Un día, por casualidad, en la bandeja de correo no deseado, vio que la Universidad le había concedido media beca para estudiar en Madrid. En cuestión de 2 meses lo organizó todo para poder vivir en España durante un año. "Tuve que pedir un préstamo, vender mi coche... haces esfuerzos, pero estudiar en España es asequible para la gente de clase media de mi país", comenta.
Una vez en Madrid, Mariana estudió el Máster en Dirección de Empresas Multinacionales. En su clase conoció mucha gente de otros países. Era la primera vez que estaba en Europa, por lo que aprovechó para viajar todo lo que pudo. Consiguió un trabajo de becaria en el que tenía un buen sueldo. No le costó nada adaptarse a Madrid "porque yo hablo con todo el mundo y me gusta informarme de todo", explica. El año se le pasó rápido y ella se sentía tan bien aquí que decidió hacer otro Máster y quedarse un poco más. "Es algo que le pasa a mucha gente: vienes con la idea de estar poco tiempo, pero de repente un día descubres que ya tienes una vida aquí, tienes tus amigos, tu gente.. y quieres quedarte", explica.
El estigma del becario
Las dificultades llegaron con la crisis económica. "A mí y a muchos compañeros del Máster nos pasó lo mismo: éramos becarios pero las empresas no querían contratarnos, y, por tanto, no podíamos sacarnos los papeles", explica. La única forma de conseguirlos era esperar 3 años para el arraigo social. "Ser becario para nosotros es una oportunidad para mantenernos mientras estudiamos, pero cuando acabamos es muy difícil que te contraten. Esto a veces es un negocio para las empresas, ya que les sale a cuenta tener a gente muy bien preparada con sueldos muy bajos", afirma.
¿Por qué no contratan las empresas? "Por la crisis económica, y porque la tramitación de los papeles es un proceso engorroso y a veces también costoso", explica. Esta circunstancia hizo que Mariana estuviera trabajando durante casi 4 años como becaria en varias empresas. "Al final te vuelves muy audaz y aprendes a organizarte para vivir con poco dinero", afirma, y, aunque nunca se ha sentido discriminada en el trabajo por no ser española, lo que peor llevaba era el "estigma del becario": no poder acceder a formación ni tener la posibilidad de ascender por ser becaria.
Ganas de crecer
Ahora que por fin ha conseguido los papeles y puede acceder a un mejor puesto de trabajo, Mariana afirma que tiene muchas ganas de trabajar y de crecer. "A estas alturas voy a intentar hacerme valer y desarrollar mi carrera, pero si no lo consigo a causa de la crisis, siempre tengo a mi país que me espera con los brazos abiertos", explica.
A todos los estudiantes extranjeros que, como ella, quieren quedarse en España, les aconseja que se rodeen de gente buena, que aprendan a administrar su dinero, que no elijan siempre el camino más corto, sino que hagan las cosas paso a paso y bien; que intenten hacer cuantas más conexiones mejor, pues "la gente siempre tiene algo que contar y que ofrecer", que sean persistentes y que aprovechen, en la medida de lo posible, su vivencia y las cosas buenas que tiene el nuevo país.
Via Migrar

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