Hace poco más de un año, un grupo de vecinos de Madrid decidió unir esfuerzos contra los controles discriminatorios que veían en sus barrios. Hablamos con ellos para conocer quiénes son, qué hacen y cómo podemos ayudar a las personas que sufren las redadas.
¿Cómo y cuándo surgió la idea de la Brigadas Vecinales de Observación de Derechos Humanos?
Hace un año y medio, un grupo de personas empezó a compartir su preocupación e indignación acerca de la creciente presencia policial pidiendo documentación a gente con rasgos no europeos. Estas primeras conversaciones acerca de qué hacer ante esto tuvieron lugar muy cerca del CIE de Madrid, en el barrio de Aluche, en el seno de la Biblioteca Popular La Candela. Pronto, la preocupación y la necesidad de dar respuesta animaron a conocer experiencias de colectivos con cierta veteranía en la acción ciudadana contra la vulneración de derechos humanos en otros lugares del mundo. De esta forma, el proyecto comenzó a configurarse, sumando esfuerzos y experiencias diversas de colectivos, escuelas populares y personas de diferentes lugares de Madrid.
¿Cuántas personas integráis?
Más o menos somos unas 100 personas, algunas de nosotras formamos parte de algún otro colectivo, y otras no.
¿Cómo os organizáis?
Todos los meses nos reunimos en asambleas, donde las personas y los distintos grupos de trabajo comparten y se encargan de las diferentes tareas de las Brigadas. Es el único lugar de decisión de las Brigadas Vecinales: la estructura es absolutamente horizontal.
¿Qué objetivos tenéis?
Las Brigadas Vecinales quieren detener las redadas discriminatorias que realiza la policía en Madrid. Para ello, salimos a la calle informando a los vecinos y vecinas de nuestros barrios de la violación de derechos humanos que suponen, y de los derechos que todos y todas tenemos ante los controles discriminatorios. La tarea de las Brigadas incluye la confrontación directa con las prácticas discriminatorias policiales, documentándolas e interpelando a los agentes. De esta forma, las Brigadas quieren visibilizar y denunciar públicamente esta actuación, buscando que los vecinos y vecinas recuperemos la perplejidad ante las escenas de injusticia que invaden diariamente las calles.
¿Qué hacéis cuando os enteráis de que hay una redada?
Si estamos ya en un brigada y nos informan o vemos que hay una redada acudimos al lugar para intentar detenerla, documentarla, y denunciar lo ocurrido, además de avisar a los vecinos y vecinas de que se está dando esa situación, tanto para visibilizarla como para alertar a las personas que son susceptibles de ser identificadas.
¿Cómo reacciona la policía? ¿Y los vecinos?
Estamos observando que la policía responde de formas muy diversas. Hay situaciones en las que, al notar nuestra presencia y sentirla incómoda, se ha ido del lugar dejando así de identificar. Otras veces, la policía permanece y nos pregunta acerca de lo que estamos haciendo y en ocasiones piden la documentación a las personas que están allí documentando lo que sucede. En cualquier caso, la policía sabe que lo que está acometiendo es ilegal y viola la Constitución Española, de ahí que nunca responda claramente ante el cuestionamiento directo que las Brigadas le hacen y argumente excusas que ocultan el control social discriminatorio que están llevando a cabo.
¿Cómo son las redadas?
Son de diversos tipos. Todas y todos hemos podido observarlos alguna vez en nuestros barrios: algunas ocasiones quizás hayamos visto a una pareja de policías identificando a una persona con rasgos no españoles, y hemos pensado que "algo habrá pasado" o incluso que "algo habrá hecho". Bien, pues seguramente lo que estemos presenciando es un control de identificación racista. Son las llamadas "redadas express": la policía pide de forma puntual y rápida la documentación a algún o alguna viandante y dependiendo de si esta persona tiene o no NIE se van o se la llevan a la comisaría. A veces ni siquiera llegan a bajarse del coche para llevar a cabo la identificación.
¿Qué otro tipo de redadas hay?
En otras ocasiones, la policía realiza controles en el transporte público, en los intercambiadores, situándose en los tornos de entrada y salida del metro, en los andenes e incluso en el interior de los autobuses para identificar a los usuarios del transporte con apariencia de ser de fuera. También rastrean en comercios, bares y locutorios. Finalmente, están las redadas en las que la policía hace uso de un gran despliegue de efectivos, de uniforme y de secreto, con furgones y coches, rompiendo la vida del barrio. Son casos como los que se viven en Casa de Campo, la plaza de Tirso de Molina, Aluche, etc. Además, todo control tiene el efecto perverso de criminalizar a la población con rasgos no europeos, ante la pasividad e indiferencia del resto de las y los vecinos. Para las redadas no hay hora: hemos documentado controles a las 7:30 a.m., cuando la gente se va a trabajar, y también a las 23:00 p.m. Se realizan de forma constante.
¿Qué les ocurre a las personas que descubren sin documentación?
Permanecer de forma irregular es una falta grave y se puede sancionar con multa o expulsión (lo más habitual), con la prohibición de entrada por un periodo de hasta 5 años en todo el territorio Schengen y países adheridos.
Si la persona es detenida, puede estar hasta 72 horas en una comisaría. Si hay incoación de expediente, se puede hacer un recurso en 48 horas y después, dictan resolución. Si la resolución no llega en 6 meses se puede pedir archivo por caducidad (lo cual, deja sin efecto la orden de expulsión). Contra la resolución cabe interponer un recurso de reposición y/o contencioso administrativo. Pero mientras, la expulsión se puede ejecutar. Además, la mayoría de los recursos de reposición no se admiten y el contencioso tarda más de dos años. Un período lo suficientemente largo durante el cual pueden deportar a la persona.
¿Y dónde viven hasta el momento de la expulsión?
En teoría, según la ley, la persona podría quedar en libertad, después de su estancia en comisaría, sancionada con una multa. Sin embargo, con demasiada frecuencia la policía hace una propuesta de internamiento ante un juzgado, es decir, solicita ingresar a la persona en el CIE (Centro de Internamiento de Extranjeros). En cualquier caso, tanto si queda en libertad como si es internada, la propuesta de expulsión sigue adelante.
El internamiento en el CIE puede ser hasta de 60 días (teóricamente el tiempo mínimo imprescindible). Aquí en Madrid está en el barrio de Aluche, justo al lado de la ya demolida Cárcel de Carabanchel. Acerca de las condiciones y el trato que sufren las personas en el CIE, CEAR (
la Comisión Española de Ayuda al Refugiado), en diciembre de 2009 publicó un informe que refleja que, en realidad, el CIE es una cárcel para las personas migradas, no por haber cometido un delito, si no por una falta administrativa, y las condiciones de habitabilidad y trato que reciben son infames.
¿Cómo han evolucionado las redadas en el tiempo que lleváis organizados?
Las Brigadas no llevan ni un año en funcionamiento. Por ello, seguimos en la recogida de datos y en su sistematización. Como te decía, son controles sistemáticos, sin que haya ninguna situación de delito, y se realiza a africanos, orientales, latinos... Y hemos comprobado que las redadas se efectúan a todas horas y en todos los barrios de Madrid.
¿Cómo valoráis la reacción de los vecinos?
Durante este tiempo hemos observado que, tristemente, también nos acostumbramos a esta situación cercana de injusticia. En esto influyen varios factores. En primer lugar, está la desinformación reinante acerca de nuestros derechos, lo cual no hace sino acrecentar el miedo que todos y todas, en mayor o en menor medida, tenemos ante la policía. El resultado es un vecindario paralizado y pasivo que normaliza el racismo y criminaliza a una parte considerable de los vecinos y vecinas. La gente entiende que ¿la policía hace su trabajo¿, como ella misma exige que le dejemos realizar. Lo que la mayoría no sabe es que ése no puede ni debe ser el trabajo de la policía, ya que es ilegal y anticonstitucional, como dice el artículo 14 de la Constitución. Y es que las propias personas migradas hablan de las redadas como "cacerías".
Así las cosas, hay muchas personas que agradecen y nos felicitan por la iniciativa de las Brigadas, tanto autóctonas como migradas. Nos encontramos muchos vecinos y vecinas que necesitan hablar, necesitan ser escuchados. Las redadas y todas las consecuencias que para nuestras vidas tienen, se están convirtiendo en un tabú del que nadie parece que quiera hablar, o pueda hablar. Así, las Brigadas intentan recomponer también la calle, la plaza... como un espacio verdaderamente público en donde las personas nos encontramos y hablamos de lo que nos preocupa.
Por supuesto, también nos encontramos a quien está de acuerdo con estas prácticas de la policía y, al hablar con ellas, si se prestan a ello, descubrimos que la mayoría de las veces esa postura se deriva de la ignorancia respecto a las leyes.
¿Cómo se puede colaborar con vuestra causa?
Nos gustaría que creciera la indignación ante esta situación que vulnera de forma tan clara los derechos humanos y que está sucediendo en nuestras calles. Nosotros somos un conjunto de esos vecinos que ha decidido organizar esa réplica al racismo y queremos que sepan que las Brigadas están abiertas a todos ellos. Entre nosotros hay gente de todo tipo: gente que no es de Madrid, ni siquiera que ha nacido en España, mujeres y hombres, gente con menos y con más edad... Los talleres que realizamos todos los primeros sábados de mes están esperando a todas estas personas para que formen parte de este proyecto tan grande. Aun así, no hace falta que quien quiera colaborar lo haga directamente saliendo en una brigada: hay muchas más tareas de las que ocuparse. Además, todo el mundo puede colaborar informando y denunciando de forma anónima toda redada o control de identificación discriminatorio, escribiendo a este mail: brigadasvecinales_ddhh@nodo50.org
¿Dónde pueden nuestros usuarios/as migrantes encontrar más información, recursos y asesoramiento contra las redadas?
En el documento que repartimos durante las brigadas, están algunas direcciones útiles donde pueden encontrar asesoramiento y ayuda ante cualquier situación de discriminación. Son principalmente direcciones de Oficinas de Derechos Sociales y Asesorías en Madrid y otras asociaciones u organizaciones:
- ODS Carabanchel Alto, en la Avenida de Carabanchel Alto, 64 (en la Sede Casa del Barrio): odscarabanchelalto@yahoo.es
- ODS Hortaleza, en la Calle Mar del Japón, 13, (en el local de la Asociación Danos Tiempo). Su teléfono es el 917641819. El horario de la asesoría: domingos, de 18:00 a 19:30 horas.
- ODS del Patio Maravillas, en la Calle Pez, 21. Su teléfono es el 645397893 y 605412184. El horario de la asesoría: viernes, de 18:00 a 21:00 horas Más información en el mail: odspatio@riseup.net.
- ODS del CS Seco, en la Calle Arregui y Aruej, 29. Su teléfono es el 622317070. El horario de la asesoría: miércoles, de 19:00 a 20:30 horas.
- CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado), en la Avenida General Perón, 32, 2º derecha. El teléfono es el 915980535/92.
- SOS Racismo, en la Calle Campomanes, 13, 2º izquierda. El teléfono es el 915592906. La oficina de información y denuncias está abierta los lunes, martes y jueves, de 19:00 a 21:00 horas.
- En el mail de las Brigadas vecinales: brigadasvecinales_ddhh@blogspot.com.